El agua potable y su relación con la salud

El agua potable y su relación con la salud

El agua potable es la sustancia líquida esencial para mantener la vida, al agregar la palabra “potable” se da a entender que el líquido ha pasado por los procesos necesarios que garantizan su estado óptimo para el consumo. El agua y la salud van de la mano, ya que ella interviene en el proceso de la digestión, afecta la musculatura de todo el cuerpo, actúa en la temperatura corporal, ayuda a la transportación de oxígeno entre las numerosas células del organismo, entre otros.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) aclara que, el estado y la calidad del agua que llega a los pueblos o a las ciudades, tiene un gran impacto en el estado de salud de todos los ciudadanos.

El agua, no solamente la que se ingiere, sino la que ingresa a nuestros hogares por medio de grifos, duchas… puede contener elementos indeseados causantes de enfermedades, por esta razón, debe ser normativa presentar servicios que garanticen la calidad de este líquido.

El agua potable debe encontrarse libre de contaminación. Los desechos humanos, químicos o desechos de animales, tienden a infectar el agua, de esta manera se dan los casos de cólera, disentería, fiebre tifoidea, meningitis, poliomielitis, hepatitis A y B. Las zonas que no posean las instalaciones de saneamiento adecuadas, presentan un alto riesgo de propagar, rápidamente, estas enfermedades.

¿Cómo garantizar la calidad del agua potable y la protección de nuestra salud?

Las medidas para prevenir estas enfermedades se centran en la salud pública, que debe encargarse de mejorar el saneamiento y garantizar la provisión de agua limpia. Además de hacer propaganda de medidas de higiene, como lavarse las manos luego de ir al baño.

La protección de la salud no se estanca en que debemos tener agua, sino enfatiza en la calidad de la misma. El agua puede transmitir enfermedades si su composición microbiológica presenta una mala calidad, estas enfermedades son causadas por bacterios, virus o protozoarios.

Para asegurar que el agua se encuentra microbiológicamente segura, es decir, no contenga microorganismos patógenos, causantes de malestares y enfermedades, es necesario utilizar filtros y artefactos diseñados para su purificación. Aunque, en definición, el agua que llega a los hogares debe considerarse agua potable, no está de más probar su calidad. Al estar tan estrechamente relacionada con nuestra salud, una inversión que garantice la calidad del agua, nunca será una mala elección. En la página web de aguacontrolada.es se presentan aparatos efectivos y novedosos, que aseguran la eliminación de elementos indeseados dentro del agua.

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