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¿Cómo funciona el cerebro de los altruistas?

El voluntariado es una actividad que cada vez se está haciendo más conocida entre la población mundial. Sobre todo, entre las nuevas generaciones, quienes están llenas de personas que desean ayudar para hacer de este un mundo mucho más habitable. Los altruistas son personas que, por definición, ayudan y tienen una actitud solidaria hasta tal punto de ofrecer su completa ayuda sin esperar nada a cambio. El voluntariado, de todo tipo, está compuesto por altruistas.

Ahora, ¿nunca te has preguntado cómo funciona el cerebro de los altruistas? ¿Qué tienen de diferente estas personas quienes no dudan ni un segundo en ofrecer hasta su vida a cambio del bienestar de los demás? Es sumamente valiente y admirable lo que hacen, y es muy curioso, para muchos, saber cómo funciona su corteza cerebral y descubrir que conlleva a que las personas altruistas estén siempre dispuestas a colaborar, sin importar qué.

¿El cerebro de los altruistas es diferente?

Sí. La respuesta es afirmativa. Estas personas, quienes se identifican con las acciones voluntarias y los gestos de solidaridad, tienen más materia gris en la parte del cerebro relacionada con la empatía. La capacidad de ponerse en los zapatos de otro se le puede atribuir, en una parte, a un factor biológico que hace que sea imposible para ellos no ayudar cuando es necesario.

Estudios relacionados a la neurociencia (la parte de la medicina que estudia el cerebro) han indicado que el cerebro tiene una gran influencia en el carácter de las personas, y que su estructura muchas veces puede relacionarse con las características y las capacidades personales de cada quien para desenvolverse y desarrollarse en sociedad. Estos estudios se basaron en diferentes experimentos en los que se presentaron varios individuos de manera voluntaria para ser examinados e hicieron distintas actividades para determinar lo que pasaba por su cerebro cuando las hacían.

Los estudios demostraron que las personas que se caracterizaban por un carácter más generoso, solidario y empático solían tener más materia gris en la articulación temporo-parietal del cerebro. Esta articulación se encarga de todas las emociones y de nuestra capacidad para captar los sentimientos en los gestos del resto. Es decir, influye mucho sobre la capacidad de empatía de cada uno de nosotros.

Los altruistas en el voluntariado

Los altruistas suelen estar presente en las actividades de labor social, todo el tiempo. Es su zona, su campo, el mar donde se sienten a salvo. Son personas que no se ven diferentes al resto, que no buscan resaltas y a quienes solo les importa ayudar.

Uno de los autores de los estudios arriba mencionado, Ernest Fehr, afirma que “los resultados no indican que el comportamiento altruista esté determinado solo por factores biológicos”. Es decir, el desarrollo del altruismo depende mucho del entorno en el cual se crie y se desarrolle el individuo. Aunque la persona altruista puede tener más materia gris en el cerebro que la persona promedio, este carácter también necesita capacitación y cuidado.

El mundo diario es un caos. Está en constante movimiento, todo el tiempo. Al menos, así lo ven las nuevas generaciones quienes se están encargando de revolucionar las acciones voluntarias. Hay más información rondando por todo el planeta y por ello, hay cada vez más personas que se conmueven ante los problemas del mundo actual. No lo dudes tanto; si quieres unirte a un programa de voluntariado, tu oportunidad está a la vuelta de la esquina. Siempre puedes iniciar, en el momento que sea y desde la más pequeña ayuda que puedas dar, con tal de poner un granito de arena. No hay edades, no hay condiciones: la ayuda siempre es bien recibida.

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